domingo, 6 de octubre de 2013

Tema VI: Bases Psicofisiologicas del estrés.


BASES PSICOFISIOLÓGICAS DEL 

El organismo siempre se encuentra en un estado de estrés mínimo que, ante determinadas situaciones, se incrementa pudiendo producir un efecto beneficioso o negativo, dependiendo de si la reacción del organismo es suficiente para cubrir una determinada demanda o ésta "supera" a la persona. Este nivel de equilibrio dependerá de los factores individuales (disposición biológica y psicológica) de las distintas situaciones y experiencias.

Estrés es una palabra que deriva del latín, la cual fue utilizada con mucha frecuencia durante el siglo XVII para representar "adversidad" o "aflicción". A finales del siglo XVIII su utilización evolucionó para "fuerza", "presión" o "esfuerzo", puesta en práctica en primer lugar por la propia persona, su cuerpo y su mente. El concepto del estrés no es nuevo, pero fue sólo al principio del siglo XX cuando las ciencias biológicas y sociales iniciaron la investigación de sus efectos en la salud del cuerpo y de la mente de las personas.
El término estrés fue introducido por el médico fisiólogo Hans Seyle de Montreal. Originalmente se refirió a las reacciones inespecíficas del organismo ante estímulos tanto psíquicos como físicos, involucrando procesos normales de adaptación (eustrés), así como anormales (distrés). En el nivel de la emoción, sin embargo, las reacciones del estrés son muy distintas. La persona maneja la situación con la motivación y el estímulo del eustrés. Al contrario, el distrés acobarda e intimida a la persona y hace que huya de la situación.

Fases del estrés:

El origen histórico del concepto de estrés parte de las investigaciones que realizó Hans Selye en el año 1936 y que dieron lugar al llamado síndrome general de adaptación.
Ante una situación de amenaza para su equilibrio, el organismo emite una respuesta con el fin de intentar adaptarse. Selye define este fenómeno como el conjunto de reacciones fisiológicas desencadenadas por cualquier exigencia ejercida sobre el organismo, por la incidencia de cualquier agente nocivo llamado estresor. Se puede definir, pues, como la respuesta física y específica del organismo ante cualquier demanda o agresión, ante agresores que pueden ser tanto físicos como psicológicos.
En este proceso de adaptación por parte del organismo se distinguen las fases de alarma, de adaptación y de agotamiento.

a)    Fase de alarma: Ante la aparición de un peligro o estresor se produce una reacción de alarma durante la que baja la resistencia por debajo de lo normal. Es muy importante resaltar que todos los procesos que se producen son reacciones encaminadas a preparar el organismo para la acción de afrontar una tarea o esfuerzo (coping).
Esta primera fase supone la activación del eje hipofisosuprarrenal; existe una reacción instantánea y automática que se compone de una serie de síntomas siempre iguales, aunque de mayor a menor intensidad:
ü  Se produce una movilización de las defensas del organismo.
ü  Aumenta la frecuencia cardiaca.
ü  Se contrae el bazo, liberándose gran cantidad de glóbulos rojos.
ü  Se produce una redistribución de la sangre, que abandona los puntos menos importantes, como es la piel (aparición de palidez) y las vísceras intestinales, para acudir a músculos, cerebro y corazón, que son las zonas de acción.
ü  Aumenta la capacidad respiratoria.
ü  Se produce una dilatación de las pupilas.
ü  Aumenta la coagulación de la sangre.
ü  Aumenta el número de linfocitos (células de defensa).

b)    Fase de resistencia o adaptación: En ella el organismo intenta superar, adaptarse o afrontar la presencia de los factores que percibe como una amenaza o del agente nocivo y se producen las siguientes reacciones:
ü  Los niveles de corticoesteroides se normalizan.
ü  Tiene lugar una desaparición de la sintomatología.

c)     Fase de agotamiento: Ocurre cuando la agresión se repite con frecuencia o es de larga duración, y cuando los recursos de la persona para conseguir un nivel de adaptación no son suficientes; se entra en la fase de agotamiento que conlleva lo siguiente:
ü  Se produce una alteración tisular.
ü  Aparece la patología llamada psicosomática.

Consecuencias del estrés 
La respuesta del organismo es diferente según se esté en una fase de tensión inicial, en la que hay una activación general del organismo, y en la que las alteraciones que se producen son fácilmente remisibles, si se suprime o mejora la causa, es decir se pueden disminuir los síntomas y así desaparecer la tensión. Por consiguiente, las consecuencias iniciales, las cuales pueden ser: tensión muscular, cansancio, agotamiento físico y mental, dificultad para dormir, problemas de ansiedad, entre otros.
Si estos síntomas no desaparecen, se pasa a la fase de tensión Crónica o estrés prolongado, en la que los síntomas se convierten en permanentes y desencadena la enfermedad, es decir, el estrés prolongado altera el sistema nervioso, el sistema endocrino y el sistema inmunológico, el que se desarrolle una u otra enfermedad va a depender de la fortaleza o debilidad de cada persona, su estilo de vida, su manera de resolver y enfrentar las circunstancias, entre otros.


Respuestas del organismo

La respuesta del organismo es diferente según se esté en una fase de tensión inicial -en la que hay una activación general del organismo y en la que las alteraciones que se producen son fácilmente remisibles, si se suprime o mejora la causa- o en una fase de tensión crónica o estrés prolongado, en la que los síntomas se convierten en permanentes y se desencadena la enfermedad.




Respuesta Psicofisiológica del estrés





es la reacción que se produce en el organismo ante los estímulos estresores. Ante una situación de estrés, el organismo tiene una serie de reacciones fisiológicas que suponen la activación del eje hipofisosuprarrenal y del sistema nervioso vegetativo.
El eje hipofisosuprarrenal (HSP) está compuesto por el hipotálamo, que es una estructura nerviosa situada en la base del cerebro que actúa de enlace entre el sistema endocrino y el sistema nervioso, la hipófisis, una glándula situada asimismo en la base del cerebro, y las glándulas suprarrenales, que se encuentran sobre el polo superior de cada uno de los riñones y que están compuestas por la corteza y la médula.
El sistema nervioso vegetativo (SNV) es el conjunto de estructuras nerviosas que se encarga de regular el funcionamiento de los órganos internos y controla algunas de sus funciones de manera involuntaria e inconsciente.
Ambos sistemas producen la liberación de hormonas, sustancias elaboradas en las glándulas que, transportadas a través de la sangre, excitan, inhiben o regulan la actividad de los órganos.

a)    Eje hipofisosuprarrenal
Se activa tanto con las agresiones físicas como con las psíquicas y, al activarse, el hipotálamo segrega la hormona CRF (factor liberador de corticotropina), que actúa sobre la hipófisis y provoca la secreción de la hormona adenocorticotropa (ACTH). Esta secreción incide sobre la corteza de las glándulas suprarrenales, dando lugar a la producción de corticoides que pasan al torrente circulatorio y producen múltiple incidencia orgánica, como se verá más adelante. Los corticoides que se liberan debido a la ACTH son:
Ø  Los glucocorticoides: El más importante es el cortisol que facilita la excreción de agua y el mantenimiento de la presión arterial; afecta a los procesos infecciosos y produce una degradación de las proteínas intracelulares. Tiene, asimismo, una acción hiperglucemiante (aumenta la concentración de glucosa en sangre) y se produce una aumento de calcio y de fosfatos liberados por los riñones, y de lípidos.
Ø  Los andrógenos: Son las hormonas que estimulan el desarrollo de las características secundarias masculinas y estimulan el aumento tanto de la fuerza como de la masa muscular.
b)    Sistema nervioso vegetativo
Este sistema mantiene la homeostasis del organismo. La activación simpática supone la secreción de catecolaminas, que son:
Ø  La adrenalina segregada por parte de la médula suprarrenal, especialmente en casos de estrés psíquico y de ansiedad.
Ø  La noradrenalina segregada por las terminaciones nerviosas simpáticas, aumentando su concentración principalmente en el estrés de tipo físico, en situaciones de alto riesgo o de agresividad.

Estas hormonas son las encargadas de poner el cuerpo en estado de alerta preparándolo para luchar o huir. Son las que permiten enlazar el fenómeno del estrés con los fenómenos psicofisiológicos de la emoción. Ambas intervienen en los siguientes procesos:


·         Dilatación de las pupilas.
·         Dilatación bronquial.
·         Movilización de los ácidos grasos, pudiendo dar lugar a un incremento de lípidos en sangre (posible arterioescierosis).
·         Aumento de la coagulación.
·         Incremento del rendimiento cardíaco que puede desembocar en una hipertensión arterial.
·         Vasodilatación muscular y vasoconstricción cutánea.
·         Reducción de los niveles de estrógenos y testosterona, que son hormonas que estimulan el desarrollo de las características sexuales secundarias masculinas.
·         Inhibición de la secreción de prolactina, que influye sobre la glándula mamaria.
·         Incremento de la producción de tiroxina, que favorece el metabolismo energético, la síntesis de proteínas, etc. 


Modelo biopsicosocial

Este modelo relaciona una situación determinada y la vivencia de esta situación, con las consecuencias fisiológicas expuestas hasta ahora y nos proporciona una estrategia para localizar factores ambientales estresantes y analizar sus consecuencias en el aspecto individual.
Hemos visto que cualquier situación que reconocemos (proceso cognitivo) da señales de la corteza cerebral al hipotálamo y, vía el sistema nervioso vegetativo (automático), a la médula de las glándulas suprarrenales, que responden liberando adrenalina y noradrenalina, que son las llamadas hormonas del estrés; estas hormonas movilizan nuestro cuerpo y nos hacen luchar o abandonar (fight or flight).

Cuando la situación produce sentimientos de distrés o desamparo, el cerebro envía también mensajes al córtex de los suprarrenales, que segrega otra hormona del estrés: el cortisol, que juega un papel importante en el sistema inmunológico. Esto es más complejo e incluye la liberación de ACTH de la glándula pituitaria.

Según la percepción que se tenga de las demandas de trabajo, la respuesta del organismo será diferente; ya Selye distinguía entre reacciones agradables o eutress y desagradables o distress.
Las reacciones fisiológicas dependerán de la percepción que se tenga de las demandas de trabajo, la respuesta del organismo será diferente en cada caso; por ejemplo, las tareas exigentes pero controlables inducirían esfuerzo pero sin distrés. A nivel fisiológico se traduce en un aumento de las catecolaminas y la supresión activa de la secreción de cortisol.

Los estudios actuales se centran en dos dimensiones que son, por un lado, el nivel de actividad o pasividad que implica la tarea, y por otro, la dimensión afectiva según el estado de humor sea positivo o negativo; en cada caso se producen una serie de reacciones cuyo resultado es el afrontamiento (coping) de la situación no deseada o el vencimiento ante la misma.
Los estudios experimentales basados en esta teoría han permitido identificar dos características específicas de los procesos de trabajo, en función de la percepción que se tenga del trabajo o de la actitud ante el mismo: positiva (eutrés) o negativa (distrés) y en relación al contenido de la tarea: actividad o pasividad.

La combinación de ambas variables conduce a la identificación de algunas de las características específicas de los procesos de trabajo que promueven determinadas actitudes y que se relacionan con las respuestas neuroendocrinas y son las siguientes: 
  • Esfuerzo y eutrés: En este grupo se puede incluir a las personas que desarrollan un tipo de trabajo de gran control personal, creatividad, y muy dedicados a su trabajo. En estos casos se produce un aumento de la secreción de catecolaminas, y el cortisol se halla muy bajo o inexistente. Se encuentran en este grupo, por ejemplo, los empresarios, los artistas, los científicos, los artesanos, etc., pues en este tipo de profesiones se suelen realizar trabajos con un alto grado de autocontrol y autonomía. Parece ser que, el hecho de que el cortisol esté bajo hace decrecer el riesgo de sufrir un ataque cardíaco.
  • No esfuerzo y eutrés: En este caso, la no actividad se acepta como algo positivo, dándose un descanso de cuerpo y mente. El nivel de las hormonas está bajo.
  • Esfuerzo y distrés: Esta situación se da en aquellos trabajos que implican elevadas exigencias de producción, pero en los que la persona tiene un bajo control de la situación. Es común en los trabajos repetitivos, y en los trabajos en cadena. El esfuerzo va acompañado de un aumento de la secreción de las catecolaminas que, a su vez, provoca efectos negativos, lo que tiende a aumentar la secreción de ambas hormonas: catecolaminas y cortisol.
  • Poco esfuerzo y distrés: Personas sin empleo y en trabajos muy coercitivos, en los que la persona tiene muy poca o ninguna autonomía. Se acompaña de una liberación de hormonas del estrés, en particular de cortisol.
Para resumir todo ello, podríamos decir que el aumento de catecolaminas es debido a la exigencia de tener que rendir y el descenso de cortisol significa poder afrontar la situación.

Estrés en situaciones de desastre



Los desastres son experiencias terribles para todas las personas afectadas. El daño emocional que implica un desastre en ocasiones puede ser incluso más devastador que las presiones financieras provocadas por los daños y la pérdida de la vivienda, la empresa o los bienes muebles.

En 1993, la Asamblea General de la Federación adoptó una decisión sobre la importancia del “apoyo psicológico a las víctimas de desastres y otras vivencias que causan tensiones”. Poco después, una serie de situaciones conflictivas puso de manifiesto la existencia de otra categoría de personas psicológicamente afectadas por los desastres: las personas que participan en las actividades de socorro.

El estrés es normal. Es la reacción natural del organismo en respuesta a un desafío físico y/o emocional. El estrés puede ser positivo para activar el cuerpo, la mente y la energía de una persona. Se puede definir como la capacidad individual de movilizar cada recurso del organismo para reaccionar rápida y adecuadamente ante cualquier tipo de situación. Sin embargo, si el estrés se prolonga excesivamente, los recursos del organismo se agotan y la persona desarrolla formas perjudiciales o negativas de reacción al estrés. 
Cuando los adultos presentan los siguientes signos, es posible que necesiten asesoramiento psicológico para casos de crisis o ayuda para el manejo del estrés: Dificultad para comunicar sus pensamientos, Dificultad para dormir, Dificultad para mantener el equilibrio en sus vidas, Bajo umbral de frustración, Aumento del consumo de drogas o alcohol, Período limitado de atención, Mal desempeño laboral, Dolores de cabeza o problemas estomacales, Visión en túnel o audición amortiguada, Síntomas de resfrío o gripe, Desorientación o confusión, Dificultad para concentrarse, Reticencia a dejar el hogar, Depresión, tristeza, Sentimientos de desesperanza, Cambios de humor y accesos de llanto fáciles, Culpa abrumadora y dudas sobre sí mismo, Miedo a la muchedumbre, a los extraños y a estar solo.
Las situaciones de desastre pueden asustar a los niños, confundirlos y hacerlos sentir inseguros. Independientemente de si el niño vivió la situación traumática personalmente, o simplemente la vio por televisión u oyó a los adultos hablar de ella, es importante que los padres y los maestros estén informados y listos para ayudar si comienzan a manifestarse reacciones por el estrés.
Los niños pueden responder a situaciones de desastre demostrando miedos, tristeza o problemas de conducta. Es posible que los niños más pequeños tengan una regresión a patrones de comportamiento anteriores, por ejemplo, mojar la cama, tener problemas para dormir y ansiedad ante la separación. Los niños más grandes también pueden mostrar enojo, agresividad, problemas escolares o abandono escolar. Algunos niños que solo tienen contacto indirecto con el desastre pero lo ven por televisión pueden desarrollar angustias.



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7 comentarios:

  1. Lo primero es entender ¿qué es el estrés?. Se ha asumido que el estrés implica dos conceptos, el de estresor y el de respuesta de estrés. Cuando se dice que alguien tiene estrés, tanto en el ámbito científico como en otros medios, se asume implícita o explícitamente que se trata de un estado del organismo producido por agentes diversos. Es decir, el estrés se entiende primariamente como una respuesta.

    El estrés se produce cuando ocurre una alteración en el funcionamiento fisiológico y psicológico normal por la acción de algún agente externo o interno. El organismo, en estas circunstancias, reacciona de forma extraordinaria realizando un esfuerzo para contrarrestar el desequilibrio. La respuesta de estrés es extraordinaria, implica esfuerzo y produce una sensación subjetiva de tensión.Lo cierto es que el estrés es una reacción que se produce ante determinados estímulos, que pueden o no ser aversivos, y que, por lo general, actúa de una forma adaptativa.

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  2. muy buena onformacion brindada es importante tener en cuenta las consecuencias y los tipos de estres que podemos presentar

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  3. Si bien es cierto, es importante conocer los que procesos fisiológicos y psicológicos que involucra la aparición del estrés, sin embargo considero además que es de suma importancia saber como intervenir de forma correcta, de lo contrario no podríamos ayudas o asistir a las personas afectadas por desastres que se encuentren con niveles de estrés postraumático.

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  4. Introducida por HANS SELYE, endocrinólogo de Montreal, establece que el
    estrés es una respuesta fisiológica generalizada y no una respuesta específica.
    Introdujo el concepto de Síndrome General de Adaptación (SGA) como un
    conjunto de procesos fisiológicos en respuesta a los distintos estresores.
    Describe tres fases: ALARMA, RESISTENCIA y AGOTAMIENTO, me parece muy importante porque también se indica que al buscar un apoyo psicológico y esparcimiento nos ayuda a obtener nuevamente la Homeostasis.

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  5. Me parece importante ver este tipo de articulos ya que nos da a conocer el impacto que da el estrés durante un desastre y que consecuencias implica para este tipo de momentos

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  6. El estrés en muchos casos puede resultar beneficioso ya que puede funcionar como motivador, sin embargo en otros casos que lamentablemente es la mayoría de las veces resulta perjudicial para la salud ya que nuestro organismo responde con manifestación de enfermedades. Por ello hay que tener presente que el estrés es una respuesta de nuestro ante una situación que puede ser negativa o positiva para ello debemos saber definir y en otros casos manejar.

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  7. Nuestra vida diaria esta expuesta a situaciones de peligro,y ante estas amenazas nuestro cuerpo reacciona mediante mecanismos de defensa uno de ellas es el estres que hoy en dia es un tema muy importante en el desarrollo personal y laboral del individuo. Hay que saberlo manejar y tratar que no influya en nuestra vida diaria y nuestra salud que es lo mas importante.

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