sábado, 14 de septiembre de 2013

Tema III: Código de Conducta

“El Código de Conducta de la Cruz Roja y las ONG para respuesta a los desastres
 (aprobado en 1995) fue un primer paso para definir y aclarar algunos
 principios éticos en el trabajo humanitario”.

OPS. Saber donar: Recomendaciones prácticas sobre donaciones humanitarias. 2008


EL CÓDIGO DE CONDUCTA


El Código de Conducta fue creado en el 2005 durante la XXVI Conferencia Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Este documento tiene por objeto preservar nuestras normas de comportamiento. No se tratan en él detalles de las operaciones, como por ejemplo la forma de calcular las raciones alimentarias o de establecer un campamento de refugiados. Su propósito es más bien mantener los elevados niveles de independencia, eficacia y resultados que procuran alcanzar las organizaciones no gubernamentales (ONG) y el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja en sus intervenciones a raíz de catástrofes. Se trata de un código de carácter voluntario que respetarán todas las organizaciones no gubernamentales que lo suscriban, movidas por el deseo de mantener las normas en él establecidas.
En caso de conflicto armado, el presenté Código de Conducta se interpretará y aplicará de conformidad con el derecho internacional humanitario.
Código de conducta: normas de conducta para el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y las organizaciones no gubernamentales en programas motivados por catástrofes.
Antes de ver las normas del código de conducta, conozcamos al movimiento internacional de la cruz roja y la media luna roja.


EL MOVIMIENTO INTERNACIONAL DE LA CRUZ ROJA Y LA MEDIA LUNA ROJA
La Cruz Roja y la Media Luna Roja, son un movimiento internacional, es la red humanitaria más grande del mundo, formada por unos 97 millones de voluntarios, colaboradores y personal empleado en 187 países. Neutral e imparcial, el Movimiento brinda protección y asistencia a personas afectadas por desastres y conflictos armados. Está compuesto por:

En calidad de asociados, los componentes del Movimiento apoyan a las comunidades, para que sean más fuertes y seguras, a través de diversos proyectos de desarrollo y actividades humanitarias, regidos siempre por nuestros siete Principios Fundamentales: humanidad, imparcialidad, neutralidad, independencia, voluntariado, unidad, universalidad. Además, el Movimiento colabora con gobiernos, donantes y otras organizaciones de ayuda para prestar asistencia a las personas vulnerables en todo el mundo. 

ORGANIZACIONES NO GUBERNAMENTALES
Las siglas ONG, organizaciones no gubernamentales, se refieren aquí a todas las organizaciones, tanto nacionales corno internacionales, constituidas separadamente del gobierno del país en el que han sido fundadas. Por otra parte, las siglas ONGH, organizaciones no gubernamentales humanitarias, se han acuñado, a los fines del presente documento, para designar a las organizaciones no gubernamentales de carácter humanitario que engloban a los componentes del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, esto es, el Comité Internacional de la Cruz Roja, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y sus Sociedades Nacionales miembros, junto con las organizaciones no gubernamentales conforme se las define anteriormente.
Las siglas OIG, organizaciones intergubernamentales, designan a las organizaciones constituidas por dos o más gobiernos. Engloban pues, todas las organizaciones del sistema de las Naciones Unidas y las organizaciones zonales.



Este Código se refiere en particular a las organizaciones no gubernamentales de carácter humanitario que se ocupan de la prestación de asistencia motivada por catástrofes.

1. Lo primero es el deber humanitario
El derecho a recibir y a brindar asistencia humanitaria constituye un principio humanitario fundamental que asiste a todo ciudadano en todo país. En calidad de miembros de la comunidad internacional reconocemos nuestra obligación de prestar asistencia humanitaria doquiera sea necesaria. De ahí, la trascendental importancia del libre acceso a las poblaciones afectadas en el cumplimiento de esa responsabilidad.
La principal motivación de nuestra intervención a raíz de catástrofes es aliviar el sufrimiento humano entre quienes están menos preparados para soportar las consecuencias de una catástrofe.
La ayuda humanitaria que prestamos no responde a intereses partidistas ni políticos y no debe interpretarse en ese sentido.

2. La ayuda prestada no está condicionada por la raza, el credo o la nacionalidad de los beneficiarios ni ninguna otra distinción de índole adversa.
El orden de prioridad de la asistencia se establece únicamente en función de las necesidades. Siempre que sea posible, la prestación de socorro deberá fundamentarse en una estimación minuciosa de las necesidades de las víctimas de las catástrofes y de la capacidad de hacer frente a esas necesidades con los medios disponibles localmente.
En la totalidad de nuestros programas reflejaremos las consideraciones pertinentes respecto a la proporcionalidad. El sufrimiento humano debe aliviarse en donde quiera que exista; la vida tiene tanto valor en una parte del país, como en cualquier otra. Por consiguiente, la asistencia que prestemos guardará consonancia con el sufrimiento que se propone mitigar.
Al aplicar este enfoque, reconocemos la función capital que desempeñan las mujeres en las comunidades expuestas a catástrofes, y velaremos por que en nuestros programas de ayuda se apoye esa función, sin restarle importancia. La puesta en práctica de esta política universal, imparcial e independiente sólo será efectiva si nosotros y nuestros asociados podemos disponer de los recursos necesarios para proporcionar esa ayuda equitativa y tener igual acceso a todas las víctimas de catástrofes.

3. La ayuda no se utilizará para favorecer una determinada opinión política o religiosa
La ayuda humanitaria se brindará de acuerdo con las necesidades de los individuos, las familias y las comunidades. Independientemente del derecho de filiación política o religiosa que asiste a toda organización no gubernamental de carácter humanitario, afirmamos que la ayuda que prestemos no obliga en modo alguno a los beneficiarios a suscribir esos puntos de vista.
No supeditaremos la promesa, la prestación o la distribución de ayuda al hecho de abrazar o aceptar una determinada doctrina política o religiosa.

4. Nos empeñaremos en no actuar como instrumentos de política exterior gubernamental
Las organizaciones no gubernamentales de carácter humanitario son organizaciones que actúan con independencia de los gobiernos. Así, formulamos nuestras propias políticas y estrategias para la ejecución de actividades y no tratamos de poner en práctica la política  de ningún gobierno, que sólo aceptamos en la medida en que coincida con nuestra propia política independiente. Ni nosotros ni nuestros empleados aceptaremos nunca, a sabiendas o por negligencia ser utilizados para recoger información de carácter político, militar o económico que interese particularmente a los gobiernos o a otros órganos y que pueda servir para fines distintos de los estrictamente humanitarios ni actuaremos como instrumentos de la política exterior de gobiernos donantes.
Utilizaremos la asistencia que recibamos para atender las necesidades existentes, sin que la motivación para suministrarla sea la voluntad de deshacerse de productos excedentarios ni la intención de servir los intereses políticos de un determinado donante.
Apreciamos y alentamos la donación voluntaria de fondos y servicios por parte de personas interesadas en apoyar nuestro trabajo y reconocemos la independencia de acción promovida mediante la motivación voluntaria de esa índole. Con el fin de proteger nuestra independencia, trataremos de no depender de una sola fuente de financiación.

5. Respetaremos la cultura y las costumbres locales
Nos empeñaremos en respetar la cultura, las estructuras y las costumbres de las comunidades y los países en donde ejecutemos actividades.

6. Trataremos de fomentar la capacidad para hacer frente a catástrofes utilizando las aptitudes y los medios disponibles a nivel local
Incluso en una situación de desastre, todas las personas y las comunidades poseen aptitudes no obstante su vulnerabilidad. Siempre que sea posible, trataremos de fortalecer esos medios y aptitudes empleando a personal local, comprando materiales sobre el terreno y negociando con empresas nacionales. Siempre que sea posible, propiciaremos la asociación con organizaciones no gubernamentales locales de carácter humanitario en la planificación y la ejecución de actividades y, siempre que proceda, cooperaremos con las estructuras gubernamentales.
Concederemos alta prioridad a la adecuada coordinación de nuestras intervenciones motivadas por emergencias. Desempeñarán esta función de manera idónea en los distintos países afectados quienes más directamente participen en las operaciones de socorro, incluidos los representantes de organismos competentes del sistema de las Naciones Unidas.

7. Se buscará la forma de hacer participar a los beneficiarios de programas en la administración de la ayuda de socorro
Nunca debe imponerse a los beneficiarios la asistencia motivada por un desastre. El socorro será más eficaz y la rehabilitación duradera podrá lograrse en mejores condiciones cuando los destinatarios participen plenamente en la elaboración, la gestión y la ejecución del programa de asistencia. Nos esforzaremos para obtener la plena participación de la comunidad en nuestros programas de socorro y de rehabilitación.

8. La ayuda de socorro tendrá por finalidad satisfacer las necesidades básicas y, además, tratar de reducir en el futuro la vulnerabilidad ante los desastres
Todas las operaciones de socorro influyen en el desarrollo a largo plazo, ya sea en sentido positivo o negativo. Teniendo esto presente, trataremos de llevar a cabo programas de socorro que reduzcan de modo concreto la vulnerabilidad de los beneficiarios ante futuros desastres y contribuyan a crear modos de vida sostenibles. Prestaremos particular atención a los problemas ambientales en la elaboración y la gestión de programas de socorro. Nos empeñaremos, asimismo, en reducir a un mínimo las repercusiones perjudiciales de la asistencia humanitaria, evitando suscitar la dependencia a largo plazo de los beneficiarios en la ayuda externa.

9. Somos responsables ante aquellos a quienes tratamos de ayudar y ante las personas o las instituciones de las que aceptamos recursos
A menudo funcionamos como vínculo institucional entre quienes desean prestar asistencia y quienes la necesitan durante los desastres. Por consiguiente, somos responsables ante los unos y los otros.
En nuestras relaciones con los donantes y con los beneficiarios hemos de observar siempre una actitud orientada hacia la apertura y la transparencia. Reconocermos la necesidad de informar acerca de nuestras actividades, tanto desde el punto de vista financiero como en lo que se refiere a la eficacia. Reconocemos la obligación de velar por la adecuada supervisión de la distribución de la asistencia y la realización de evaluaciones regulares sobre las consecuencias asociadas al socorro.
Nos esforzaremos también por informar de manera veraz acerca de las repercusiones de nuestra labor y de los factores que las limitan o acentúan. Nuestros programas reposarán sobre la base de elevadas normas de conducta profesional y pericia, de manera que sea mínimo el desperdicio de valiosos recursos.

10. En nuestras actividades de información, publicidad y propaganda, reconoceremos a las víctimas de desastres como seres humanos dignos y no como objetos que inspiran compasión
Nunca debe perderse el respeto por las víctimas de los desastres, que deben ser consideradas como asociados en pie de igualdad. Al informar al público, deberemos presentar una imagen objetiva de la situación de desastre y poner de relieve las aptitudes y aspiraciones de las víctimas y no sencillamente su vulnerabilidad y sus temores.
Si bien cooperaremos con los medios de información para suscitar un mayor respaldo público, en modo alguno permitiremos que las exigencias internas o externas de publicidad se antepongan al principio de lograr una máxima afluencia de la asistencia humanitaria.
Evitaremos competir con otras organizaciones de socorro para captar la atención de los medios informativos en situaciones en las que ello pueda ir en detrimento del servicio prestado a los beneficiarios o perjudique su seguridad y la de nuestro personal.





Otro documento interesante es el Manual Esfera.


EL MANUAL ESFERA


La Carta Humanitaria y Normas Mínimas de Respuesta Humanitaria edición 2012, más conocido como Manual Esfera, establece una serie de estándares mínimos necesarios para la atención de las diferentes necesidades de la población afectada por desastres, acordados y aceptados por gran cantidad de organizaciones humanitarias en el mundo con el objetivo de mejorar la calidad de las respuestas humanitarias y la rendición de cuentas del sistema humanitario. 





La carta afirma que la respuesta humanitaria se basa en el principio de humanidad y el imperativo humanitario, destacan tres derechos fundamentales de las personas afectadas por desastres y conflictos:
  1. El derecho a vivir con dignidad
  2. El derecho  a recibir ayuda humanitaria
  3. El derecho a la protección y la seguridad

En la última edición añaden el principio de protección. La protección es intrínseca a toda respuesta humanitaria, y todos los actores humanitarios deben necesariamente preocuparse por la protección y la seguridad de las poblaciones afectadas por conflictos o desastres.
1.      Evitar que las propias acciones pongan en mayor peligro a las personas.
2.      Garantizar el acceso a una asistencia imparcial, acorde a las necesidades y sin discriminación.
3.      Proteger contra daños físicos y psicológicos derivados de la violencia y la coerción
4.      Ayudar a reivindicar derechos, acceder a recursos disponibles y superar los efectos de abusos.




Hay una pela buenísima, en la cual podemos identificar el cumplimiento o la transgresión de algunas normas, del código de conducta para la atención de la asistencia humanitaria. "Mas allá de la frontera".



Análisis de la película:

  •          El primer código de conducta dice que el deber humanitario se antepone ante todo, sin embargo, cada vez que Nick Callahan, un hábil doctor, y su cuerpo de ayuda humanitaria desean operar, personas de la misma comunidad hacen que esto no suceda, debido a ciertos intereses.
  •          El orden de prioridad para la asistencia, de parte del grupo voluntario,  se estableció en todo momento en función a las necesidades de la población y los recursos adquiridos. Empero el contexto sociopolítico no favorecía la distribución de estos.
  •    Al comienzo de la película, tras el alboroto causado, vemos que al protagonista le ofrecen apoyo financiero a cambio de apoyo político, pero este lo rechaza. Sin embargo, durante la mitad de la película, al encontarse dando ayuda humanitaria en Camboya, no tuvo el mismo coraje y acepto transportar documentos y armas de manera infiltrada, violando de esta manera, el tercer y cuarto código de conducta.
  •    La cultura y las costumbres locales fueron respetadas. Los medios disponibles a nivel local y las aptitudes de los pobladores y beneficiarios, coayudaron a hacer frente el problema.
  •          Debido al contexto sociopolítico de cada país al cual brindaban la ayuda, era más difícil reducir su vulnerabilidad.
  •    Para terminar, la violación del décimo código de conducta podemos observarlo durante la primera parte de la película, cuando el Dr. Callahan ingresa de manera intempestiva a una ceremonia de caridad con Yoyo, un niño de Etiopía, y sin medir las consecuencias, lo expone como un ser totalmente vulnerable llegando al extremo de ridiculizarlo.


Si te animas a ver la pela completa, aquí te dejo un link:

Páginas que puedes consultar:

13 comentarios:

  1. Que buena forma de cooperación, generalmente destinada a las poblaciones afectadas ,es un acto Humanitario ,de movimiento Internacional y ahora de manera ordenada ya que cumple con normas para ser mas favorable.

    ResponderEliminar
  2. Esto puede contribuir a una cierta competencia mutua para ganar visibilidad en los Medios de Comunicación y reconocimiento público. A su vez muchas de ellas trabajan en contextos muy difíciles, de conflicto armado, lo que suscita serios dilemas morales y operativos a su trabajo.

    ResponderEliminar
  3. Me parece interesante la información expuesta en este artículo ya que nos enseña cual es el propósito del código de conducta en donde está incluida la luz roja y la media luna roja . Más abajo nos dice el manual esfera en donde establece una serie de estándares mínimos necesarios para la atención de las diferentes necesidades de la población afectada por desastres, acordados y aceptados por gran cantidad de organizaciones humanitarias en el mundo.

    ResponderEliminar
  4. La información que nos brindas respecto al tema de Código de Conducta asevera la importancia de la asistencia humanitaria ante la ocurrencia de desastres, dando a conocer la necesidad de implementar programas en los que se fomente la participación de la población afectada en el mejoramiento oportuno de sus comunidades, evitando así la dependencia a la ayuda externa y generando nuevas vías para afrontar futuras vulnerabilidades, respetando por su puesto sus derechos y no victimizándolos. Coincido contigo en cuánto a que se vulneran muchas de las normas del Código de Conducta en el video, dado que se presenta a las personas como objetos de compasión y no como personas valiosas que merecen respeto y consideración de los demás.

    ResponderEliminar
  5. Muy cierto a veces las personas son muy imprudentes en reorganizarse para buscar su autonomía en estos temas, se busca orientar adecuadamente a la población para que mejoren su estado de afectados.

    ResponderEliminar
  6. Que importante es apoyar las iniciativas en formación, información o comunicación y la rendición de cuentas en el desempeño efectivo y eficaz de la acción humanitaria ante una situación de catástrofe o conflicto debido a que ejercen una importante labor con la prestación de asistencia

    ResponderEliminar
  7. EN EL VÍDEO CREO YO QUE SE VIOLAN LOS DERECHOS A TENER UN TECHO, A LOS ALIMENTOS, AL ABRIGO A ESOS MILLONES DE NIÑOS, JÓVENES Y ADULTOS MUERTOS POR LA DESNUTRICIÓN Y LA ENFERMEDAD CAUSADA POR EL SARAMPIÓN... HAY QUE TENER CORAJE Y SABER SOBRE LOS CÓDIGOS DE CONDUCTA PARA HACER EL BIEN Y ENFRENTAR EL DOLOR DE ESAS PERSONAS DE MANERA DIGNA Y ADECUADA, SIN DISCRIMINAR POR RAZA, SEXO, EDAD NI CONDICIÓN SOCIAL.
    BUENA INFO :D

    ResponderEliminar
  8. Es importante el aporte que hace el proyecto esfera ya que no solo se preocupa por el desastres en si en casos de emergencia sino también como señala hay una responsabilidad con las victimas y su bienestar emocional ya que ello es punto clave para afrontar todo evento catastrófico.

    ResponderEliminar
  9. Interesante manera de poder contribuir por medio de este blog el punto fundamental del tema de los códigos de conducta de las cuales se encuentran en las normas para la ayuda voluntaria dando así lo necesario para lograr con eficacia la ayuda comunitaria.

    ResponderEliminar
  10. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  11. Realmente necesario si se desean hacer cambios cognitivos que tanto pregonamos como psicólogos, A trabajar!

    ResponderEliminar
  12. realemnte es muy buena informacion para aprender mas sobre las normas y limitaciones que tenemos al ayudar

    ResponderEliminar