Niños, niñas y adolescentes en situacion de emergencia y desastre
La preocupación de
la comunidad internacional por los derechos del niño, la niña y adolescentes se
hizo más visible en el contexto de desastres que representó la Primera Guerra
Mundial. Englantyne Jebb23 planteó por
primera vez la necesidad de establecer un código que reconozca los derechos
universales para los niños y niñas luego de desarrollar una importante tarea
con aquellos que fueron víctimas de la guerra. Su propuesta fue asumida por la
Liga de Naciones que en 1924 emite la Declaración de los Derechos del Niño.
Esta es una antesala para que posteriormente, en 1959, las Naciones Unidas
aprueben la Declaración Universal de los Derechos del Niño y que en 1989 se
formalizó bajo la Convención de los Derechos del Niño, CDN.
No es casual que a partir de una situación de devastación
posterior a la Gran Guerra surja el ímpetu y preocupación por abordar los
derechos de la niñez. El fenómeno de los desastres refuerza el carácter de
vulnerabilidad de la niñez y la adolescencia, incrementando el impacto,
intensificando los efectos en relación al incumplimiento de sus derechos. En la
actualidad, la CDN representa la síntesis más acabada para interpretar y
trabajar sobre la realidad de la niñez y adolescencia. 191 Estados la han
suscripto y para los Estados de la región, ha significado un avance sustancial
y un gran desafío – aún vigente- para su implementación. Aplicado a desastres,
tanto para la gestión del riesgo en su abordaje más amplio para la actuación
durante la emergencia y la rehabilitación, el enfoque de derechos humanos cobra
un valor muy significativo.
Actualmente cada año en el mundo suceden entre 70 y 80 emergencias
humanitarias a causa de los fenómenos naturales.
En 1999 murieron más de 70,000 personas a causa
de fenómenos como inundaciones, deslizamientos, huracanes, erupciones volcánicas,
terremotos, sequías y maremotos. Entre el 50 y 60 % de los afectados por fenómenos
naturales y guerras en el mundo son Niñas, Niños y Adolescentes.
En un contexto de emergencia muchas veces las
necesidades de niñas, niños y adolescentes pasan desapercibidas “invisibles”
Los fenómenos
naturales, por cuanto son naturales no se pueden evitar. Sin embargo, si
se pueden prevenir ciertos riesgos antes, durante y luego de las emergencias o
desastres. Para esos fines se elaboran los programas de reducción de
riesgos y mitigación de desastres.
En situaciones
de emergencias ninguna persona esta exenta de ser afectada, pero los
niños, niñas y adolescentes son los más vulnerables, y por ende pueden ser los
más afectados en estas situaciones. De acuerdo a la Convención de los Derechos del Niño, la población de personas menores de 18 años tiene el
derecho de recibir prioritariamente ayuda en situaciones de emergencia
causadas por desastres naturales o de cualquier índole.
Impacto de los desastres en niños, niñas y adolescentes
Los efectos de los
desastres en la niñez y la adolescencia están vinculados a la vulnerabilidad
asociada a su nivel de desarrollo y los recursos de protección acordes a su
edad. Las afectaciones a su desarrollo biopsicosocial son amplias y pueden
provocar alteraciones perdurables. Si bien el tipo de impacto específico varía
según – entre otros factores – las características de cada persona, la
capacidad del entorno de dar contención (familia, comunidad, Estado), el tipo
de desastre (duración, impacto, intensidad) y la capacidad de la comunidad e
instituciones de dar respuesta, es innegable la probabilidad que se produzca
una interrupción en la “normalidad” y en la cotidianeidad de la vida. Por esto,
la alteración puede tener diferentes consecuencias y efectos para los niños,
niñas y adolescentes, impactando con mayor o menor intensidad.
Entre los efectos
más frecuentes se observan la vulnerabilidad y propensión en general a
afectaciones en la salud física (enfermedades infecciosas, heridas, hipotermia)
con un especial peligro latente sobre el estado nutricional de los niños, niñas
y adolescentes, dado que estos riesgos tienden a agravarse debido a la
incidencia del desastre en los componentes del proceso de abastecimiento y
acceso (pérdida de la fuente de sustento del grupo familiar, hábitos
alimenticios, daño en las vías de acceso, enfermedades) y en las condiciones
nutricionales de la población, previas a la ocurrencia del evento.
Durante y
posterior al desastre es muy frecuente que se constate una evidente disminución
general de la calidad de vida: acceso a la atención en salud, a la
alimentación, a la vivienda, a la educación; poniéndose de manifiesto muchas
veces la falta de atención especializada en los servicios que contemple la
situación particular de niños, niñas y adolescentes en relación a la situación
de la población en general.
Una variable que ha acaparado la atención de
diferentes instituciones y ámbitos técnicos en relación a la niñez y adolescencia
son los efectos psicológicos provocados tanto por situaciones de duelo,
alteración de hábitos y costumbres, incertidumbre, miedos y/o traumas
provocados por la experiencia de catástrofe. Muchas veces signada también por
la pérdida de referencias adultas, seres queridos y la alteración – parcial o
completa- de su cotidianeidad. Ser testigos de eventos trágicos –de los efectos
del fenómeno en sí, así como las consecuencias posteriores- pueden causar daño
emocional y dejar huellas difíciles de superar.
Otro riesgo que se
ha identificado es el aumento de la probabilidad de sufrir diferentes tipos de
violencia principalmente en quienes se ven separados de sus padres o Documento
de posicionamiento político referentes
familiares, tales como abuso sexual (principalmente a niñas y mujeres
adolescentes), maltrato, sustracción y potencial aumento del trabajo infantil.
En ocasiones, el hacinamiento y las condiciones denigrantes lo acrecientan. Se
hace urgente la atención prioritaria a los niños y niñas desprovistos de
cuidados parentales y la integración del enfoque de género a las políticas
orientadas a la gestión del riesgo y, particularmente, la emergencia para
niños, niñas y adolescentes a fin de contemplar y alertar sobre estos riesgos.
Actuar en consecuencia implica reconocer que los efectos no solo son distintos
en relación a su edad y capacidad sino también para niñas y niños.
Vulnerabilidad
Doctrina del desarrollo integral
Las Niñas, Niños y Adolescentes que enfrentan
situaciones de emergencia tienen los mismos derechos de aquellos que se encuentran
en situaciones estables.
Los derechos son indivisibles e interdependientes
por ello debemos asegurar el ejercicio de todos los derechos; los derechos civiles
y políticos (derecho a la vida, a la protección contra todas las formas de tratos
crueles, Inhumanos y degradantes, derecho a elegir y ser elegido, etc.), los derechos
económicos, sociales y culturales (calidad de vida con dignidad, derecho a la alimentación,
al trabajo, a la recreación, etc.) y derechos colectivos (medio ambiente sano, Identidad
cultural, desarrollo, etc.).
Protección especial
Igualmente,
servicios de salud adecuados y otros servicios sociales deben ser
parte de cualquier respuesta a una emergencia, considerando que los niños en albergues
deben beneficiarse de los servicios esenciales para su supervivencia.
¿Cuál debe ser el
papel del padre, de la madre o personas encargadas de menores de edad?
Conviene recordar que los niños, niñas y adolescentes son personas en formación
que tienen derechos, por tanto a la hora de tomar una decisión se recomienda
hacer lo que sea mejor para la niñez y proteger en una emergencia
de manera prioritaria la vida de sus hijos e hijas.
Con el fin de
disminuir el impacto de la estadía en los albergues, siempre que sea posible,
se recomienda organizar actividades recreativas y deportivas y procurar
lo antes posible el retorno a la escuela. En República Dominicana la
mayoría de los albergues están en escuela, lo que podría afectar el reinicio de
la docencia en aquellos lugares en que las escuelas continúan ocupadas por las
familias que han perdido sus hogares.
Implementación de acciones
PREPARACIÓN
Entendido
como una acción dentro de la gestión del riesgo de desastres, su objetivo es
gestionar todos los elementos (coordinaciones, disposición de infraestructura,
establecimiento de criterios para la respuesta y responsabilidades,
definiciones presupuestarias, información pública y capacitación, entre otros)
para planificar de manera eficaz una respuesta inmediata y coordinada frente a
la emergencia y recuperación. Debe existir una estrecha articulación en el
desarrollo de las capacidades institucionales y de las propias comunidades, así
como los distintos niveles del sistema, para favorecer y habilitar la respuesta
coordinada.
En
esta etapa, en lo que a niños, niñas y adolescentes refiere, debe estar
contemplado un sistema de información que tenga relevada su situación así como
necesidades diferenciales. Parte de la preparación contempla la consideración
sobre los recursos con los que se cuentan y cuáles sería necesario implementar
para garantizar su bienestar, tanto en insumos como infraestructura. No debe
dejarse de lado el relevamiento en relación a recursos humanos.
PREVENCIÓN
La
etapa de la prevención de desastres integra el concepto de evitar los posibles
impactos adversos tomando acciones con anticipación. Probablemente no sea
posible prevenir en la totalidad el posible impacto del desastre, pero a través
de las tareas y estrategias de prevención, se procura disminuir
considerablemente la intensidad y/o severidad de esos efectos.
En
esta etapa es fundamental que se tomen medidas de sensibilización y se difunda
la información pública que contenga las medidas a tomar, acciones a realizar y
responsables en caso de que ocurra el fenómeno. Esta información debe estar dirigida
tanto a la población como a las instituciones encargadas de proteger los
derechos y atender las necesidades de los diferentes segmentos sociales.
La
familia es la primera institución responsable de cuidado, socialización y
contención de los niños, niñas y adolescentes, y como tal debe tener las
condiciones suficientes para poder brindar esta seguridad y recibir el apoyo
necesario para continuar con sus responsabilidades. Frente a las emergencias se
torna vital mantener a los niños, niñas y adolescentes con sus familias,
procurando y garantizando la reunificación familiar a la mayor brevedad posible
en el caso de que se produzcan privaciones de ese cuidado.
Los
recursos destinados a la prevención de los desastres suelen ser los recursos
mejor invertidos. La prevención y la forma de afrontar los fenómenos naturales
difieren en cada cultura y pone en evidencia la importancia que cada sociedad
le confiere a valores como la solidaridad y el bienestar colectivo por encima
del individual. Se sugiere que los
Estados Miembros enfaticen y promuevan la creación de una cultura de
prevención de desastres, en los distintos espacios de socialización de niños,
niñas y adolescentes, como el hogar, la escuela, comunidad y medios de
comunicación (formales e informales).
RESPUESTA
“En
una intervención en emergencia, donde usualmente es necesario priorizar
actividades y grupos de mayor vulnerabilidad, es indispensable conservar la
visión de que los derechos humanos, incluidos - y en especial - los derechos de
la niñez, son indivisibles e interdependientes entre ellos. Aunque sea
necesario priorizar sectores de intervención para agilizar y efectivizar las
actividades, las metas deben permanecer integrales y totales a los derechos
humanos y de la niñez, tomando en cuenta que estos derechos no son
transitorios, y que muchas veces las situaciones extremas evidencian y agudizan
los vacíos preexistentes a la emergencia.”
RECUPERACIÓN
El
restablecimiento inmediato de hábitos y costumbres es un factor sustancial para
el retorno a la “normalidad” de la vida de niños, niñas y adolescentes. En este
sentido la asistencia a los centros educativos se vuelve un elemento clave para
su contención y sentimiento de seguridad. Es de destacar también la necesidad
de contar con planes y programas de atención psicológica ya que las secuelas
tienden a ser mucho más intensas en la niñez y adolescencia por su relación de
dependencia.
Asimismo,
es importante poder integrar lo ocurrido, incluso, tomarlo como una oportunidad
para estar alertas, conscientes y sensibilizados en relación a los peligros que
existen y las formas de prevenir los posibles impactos y proyectar estrategias
tendientes a aumentar su resiliencia.
AMAMECRISIS
Son
un grupo de profesionales en salud mental; Entrenados y Certificados con Reconocimiento Internacional en
diversas aproximaciones, modernas, rápidas y altamente efectivas; para atender
dentro de un Continuo de Servicios en Salud Mental, a los y las sobrevivientes
de eventos potencialmente traumáticos; como víctimas del delito y la violencia en todas sus formas y manifestaciones.
Tiene como Misión Prevenir o
Aliviar el Sufrimiento Humano Producido por el Trauma Psicológico.
Protocolos de trabajo
Estos
protocolos solo deben de ser empleados por clínicos profesionales en salud
mental y que hayan completado satisfactoriamente los entrenamientos de las
técnicas que se mencionan en los protocolos.
Durante
cualquier protocolo, los demás profesionales en salud mental que no participen
en la ejecución del protocolo actual, formaran un “Cuerpo de Protección Emocional” (CPE) alrededor de los
niños, para estar pendientes de sus reacciones emocionales y auxiliarlos cuando
se considere necesario.
Se emplea previo a
cualquier otro protocolo. Se inicia con
un ejercicio de integración con la
finalidad de captar la atención de los niños y establecer raport, Lo importante
es lograr los objetivos, a) Que los niños se familiaricen con el espacio de
trabajo/juego, b) Que los niños se aproximen físicamente al terapeuta, para
obtener raport y ganar su confianza, c) Que los niños se integren al grupo. Luego
se aplica un juego para llevarlos de lo cognitivo a lo emocional. Posteriormente
otro para validar los signos y síntomas del estrés postraumático, se prosigue
con consejos para ayudar al proceso de recuperación.
Es recomendable para
grupos grandes. Se requiere un facilitador (profesional en salud mental) y por
lo menos un asistente (Cuerpo de Protección Emocional) por cada grupo de 15 a
20 niños. Si son pocos terapeutas, los grupos pueden ser más grandes. Papel y
crayones. Tablas o escritorios, de ser posible.
Se les entrega una
hoja de papel y crayones y se les pide que dibujen lo que quieran; Si a
criterio de los integrantes del CPE, los dibujos pueden representar angustia,
miedo, enojo, tristeza, etc. Se colocan atrás del niño (en cuclillas o sentado)
y le hace la estimulación bilateral en los hombros mientras que el niño dibuja.
Solo eso, sin hablar, no es deseable llevarlos mediante explicaciones no
solicitadas, a un nivel cognitivo. Cuando el niño haya terminado, se le puede
preguntar que dibujó. Si el niño no contesta, no importa, puede hacer otro
dibujo y el terapeuta sigue haciéndole taping en los hombros. Si después de 5-7
dibujos no hay cambio, se debe de identificar
perfectamente a ese niño, para posteriormente trabajar de forma individual con él,
siguiendo los protocolos establecidos de EMDR.
El/la terapeuta
narra un cuento, relatando los
hechos de la propia vivencia de los menores, para que se identifiquen con los
personajes del cuento y se establezca interacción. Y se realiza una serie de
preguntas con la finalidad de llevarlos de lo cognitivo a lo emocional para
validar sus emociones y sentimientos. Luego se le da consejos a los personajes
de la historia para ayudar al niño(a) con el proceso de recuperación. Posteriormente
se realiza la estimulación bilateral y se termina con la estimulación contralateral.
Es recomendado para
grupos muy grandes. El terapeuta pide que llenen una piñata imaginaria con
todas las cosas que ellos quieran poner dentro. Se reparten pedacitos de
papeles de colores. Luego se le pide a cada niño(a) que piense en algo
desgradable y lo ponga en su cabeza, brazos, manos y en el papelito. Seguidamente,
se les pide que expliquen aquello que están depositando, luego el terapeuta hac
notar lo pesada que esta la piñata y empieza a cantar una canción para que los
niños lo sigan, a la vez que se van realizando el taping en sus rodillas. Al termino
se ello, la piñata se destruye, se quema o se entierra con la finalidad de
desaparecer lo depositado en la piñata.
Fuente:
- http://bvpad.indeci.gob.pe/download/eventos/CD_Taller_DNNA_SE/documentos/Derechos%20de%20los%20ni%C3%B1os%20en%20Situaciones%20de%20Emergencia.pdf
- http://www.unicef.org/republicadominicana/politics_10335.htm
- http://www.unicef.org/peru/spanish/resources_17383.htm
- http://www.resdal.org/facebook/Documento-Posicionamiento-spa.pdf
- http://www.amamecrisis.com.mx/
Teniendo en cuenta los síntomas que fundamentalmente tenemos que atajar estableceremos una serie de técnicas e intervenciones terapéuticas que relacionamos son:
ResponderEliminarPsicoterapia dinámica.
Psicoterapia cognitivo-conductual.
Psicoeducacion y técnicas psicosociales.
Hospitalización.
Psicofarmacos.
En situaciones de emergencia y desastres, se suele invisibilizar a los niños, niñas y adolescentes, dado que se tiene la creencia de que ellos no se dan cuenta de lo sucedido, que la mejor forma de afrontar dichas sucesos es no hablando de ellos y actuar como si no hubieran ocurrido. Sin embargo, sucede todo lo contrario, pues afecta sus vidas y necesitan explicaciones, apoyo y contención para poder procesar apropiadamente lo acaecido.
ResponderEliminarLa evaluación del niño o adolescente después de un evento que causa un trauma es muy importante ya que a partir de ello se tendría que iniciar un proceso psicoterapéutico ,para mejorar su salud mental y puedan tener una vida mas saludable.
ResponderEliminarLas medidas inmediatas de intervención para los niños y adolescentes, es importante que tanto las familias como las instituciones de educación entreguen el tiempo suficiente y de manera escalonada para tratar lo acontecido.
ResponderEliminarmuy buea e importante informavion para drnos a conor cuales son los fundamento y asi poder rindarno un uen auxiio psicologico despues e una crisis
ResponderEliminarLa intervención en niños, niñas y adolescentes en situaciones de emergencia y desastres debe hacerse de manera asertiva, planificando para ello medidas preventivas y afianzando las técnicas de afrontamiento después de la ocurrencia de una catástrofe. Es importante conocer y entender cuáles son las reacciones esperadas que se presentan tras un desastre, validando las emociones y sentimientos de esta población vulnerable, como fortaleciendo las vías de comunicación.
ResponderEliminarEs importante acompañar el duelo del niño(a) dando apoyo psicologico y reinsertarlo a la vida cotidiana en el menor plazo posible
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